Cuando volver a casa se convierte en una Odisea

Después de 9 meses “viajando” o más bien fuera de casa, decidimos volver a la estación base (Lanzarote). ¿Por qué? Pues bueno la bajada del euro tubo algo que ver, pero yo creo que la cara del de inmigración cuando llegamos a Tailandia, con la intención de pasar 2 mesitos en Koh Lanta tirados en la playa, fue un empujón para comprar los billetes y presentarnos en Lanzarote dos meses después de cruzar la frontera entre Camboya y el país de las sonrisas. En este post explicamos lo que sucedió.

Estuve 4 días buscando la mejor combinación, es decir, la más barata para llegar a casa. Y lo conseguí, perooo…. ahorrarse casi 600 euros tiene sus desventajas.

5 aviones y casi 4 días viajando. Sí, es una locura, pero cuando lo compramos no pareció tanto. :-S

Origen: Solo – Indonesia

Destino: Lanzarote – España

Precio del billete: 350€ aprox. por persona

Habíamos pensado volver a casa por Navidad. Como la vuelta fue un poco impulsiva decidimos no decir nada a la familia. Ya pueden imaginar las caras y las lagrimas, y mi madre que casi no me suelta, la pobre!!

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Mi madre y yo el día de la sorpresa

Salimos de Solo, en Indonesia, donde pasamos nuestros 2 últimos meses antes de nuestra vuelta. Desde ahí viajamos hasta Jakarta en bus nocturno, de esos donde se supone que puedes dormir. Creo que tanto Rayco como yo, coincidimos en que el conductor era un kamikaze. Los frenazos que pegaba ese hombre no ayudaron a que pudiéramos conciliar el sueño en las aproximadamente 14 horas que duró el trayecto.

Llegamos por la mañana a Jakarta con un tráfico horrible y a una “estación”, por llamarlo de alguna manera, con muy mala pinta. Cuando bajamos del bus, no nos dejaron ni coger las maletas, se abalanzaron varios chicos para ofrecernos moto-taxi. Salimos de allí como pudimos y comenzamos a caminar en busca de un taxi.

En Solo nos habían recomendado que en Jakarta cogiéramos los taxis de la compañía “Blue Bird”, porque estos ponían el taximetro y sabían conducir.

Después de tantas horas de viaje y cargando con el equipaje, no estábamos de buen humor y muy cansados. Pero, en Indonesia hay gente increíble.

Le pregunté a un chico por un taxi de la compañía Blue Bird, nuestra intención era que él lo llamará desde nuestro teléfono y le dijera dónde estábamos (nosotros no lo sabíamos), para que el taxi nos recogiera y nos sacara lo antes posible de aquel suburbio. No entendió nada, pero se fue caminando y nos dijo que esperáramos. A los 5-10 minutos apareció en un taxi blue bird a recogernos y no pidió nada cambio, algo que cada vez es más frecuente en el resto de Asia.

En Jakarta solo íbamos a pasar la noche para al día siguiente coger nuestro primer vuelo. Nos alojamos en el Hotel Pop (26€), cerca del aeropuerto. Pasamos todo el día en el hotel, la verdad que la ciudad no nos llamaba mucho la atención y queríamos descansar.

La mañana siguiente viajamos a kuala Lumpur, donde hicimos una escala de unas 3 horas. El aeropuerto es increíble, así que el tiempo se pasó rápido.

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Hong Kong, desde el paseo de las estrellas

De Kuala Lumpur volamos a Hong Kong. Aquí si decidimos pasar la noche en el centro y descansar en una cama para prepararnos para el vuelo más largo. Reservamos un hostal en la Mansion Chung King que nos costó unos 24 USD, que mala pinta tenía eso!!.

Advertencia
Para coger el bus en el aeropuerto de Hong Kong e ir al centro, tienes que comprar el billete o llevar el dinero justo, no dan cambio. Nosotros no los sabíamos y tuvimos que esperar a que pasara un segundo bus. 

La Mansion Chung King es un edificio con varios bloques que se han convertido en más de una decena de hostales. En la primera planta hay muchos puestos de comida India, relojes falsos, móviles, etc. Los hostales son con habitaciones muy pequeñas, unos 4 metros cuadrados tenía nuestra habitación, con baño incluido.

Cuando nos abrieron la puerta de la habitación, lo primero que pensé fue “¿Dónde está la cámara oculta?”. Las maletas no cabían y tuvimos que colocarlas debajo de la cama y detrás de la puerta, que apenas podía abrir. La cama estaba pegada a las paredes por todos lados, menos por 1 metro por el que entrabas y salías. Bueno, la habitación era tan pequeña que compramos unas cervezas y Rayco se sentó en el WC y yo en la cama para compartirla, jajaja.

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Compartiendo una cerveza en el hostal en Hong Kong.

Aprovechamos para visitar un poco la zona de Tsim Sha Tsui  y ver la vista del skyline desde el paseo de las estrellas. El ambiente en esa avenida es agradable, con karaoke, salsa en el hilo musical y muchos locales sacándose fotos con esas poses imposibles.

Algo que nos llamó mucho la atención es que junto a las tiendas como Tiffany, Channel y otras tantas de lujo, el ambiente no era bueno. Gente que te ofrecía droga, relojes falsos, algunos borrachos gritando y dando patadas a las papeleras, etc. Digamos que no es lo que esperábamos de los alrededores de tiendas de ese tipo.

Nuestro vuelo largo era de Hong Kong a Barcelona, pero con una escala de dos horitas en Moscú. Aquí aprovechamos para tomarnos una cerveza de verdad (la cerveza Bintang de Indonesia no nos gustaba mucho) y probé la Budweisser checa, estaba buenísima!. Después del susto que nos dio el piloto al aterrizar, cuando casi toca el ala del avión con la pista, nos la merecíamos.

De Moscú volamos a Barcelona, otro vuelo largo, pero entre películas y cabezadas se pasó rápido. Llegamos a las 23:30 y salíamos el día siguiente hacia Lanzarote a las 6:00 de la mañana, así que no valía la pena pillar un hotel. Pasamos la noche en el aeropuerto, no dormimos mucho, aunque Rayco intentó montar un campamento, el suelo estaba muy fríio.

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Aeropuerto de Barcelona, después de 4 vuelos

El cansancio ya comenzaba a notarse y poco a poco dejamos de ser personas.

La noche anterior le pedimos a una tía de Rayco que nos fuera a buscar, nuestros padres no podían enterarse, queríamos verles las caras cuando nos plantáramos en la puerta. Solo podemos decir que se sorprendieron bastante y creemos que se alegraron de nuestra llegada, aunque tardaron varios días en asimilarlo.

Esta fue nuestra odisea para llegar a casa. No sabemos si volveremos a repetir esta locura, pero si queremos viajar y movernos con la libertad con la que lo hacemos, hay que recurrir a estas peripecias para no dejarnos el presupuesto de dos meses en billetes de avión.

 

 

 

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