De Hue a Hoi An – Where you go?!

Lo que en un principio iba a ser una visita fugaz de dos semanas a Vietnam se ha alargado un poco más de la cuenta. El motivo: me tocó por fin pagar la cuenta por haber comido tanta porquería en Laos. En vez de ser prudente y alimentarme a base de sopitas, arroz y comida herbida o bien cocinada, me atiborraba a carne de búfalo, carne de cerdo o laap (plato nacional a base de pollo o vaca con hojas de menta). Cuando el último día de Laos visité el mercado local de Sepón y vi de donde salía la carne que me ponían en el restaurante, supe que tenía todas las papeletas para ganarme los 3 días en cama que me tocaron nada más llegar a Vietnam. Con 40 de fiebre el primer día y una media de 15 visitas a Roca, agradecí más que nunca que me tocase una habitación con baño propio. En definitiva, fueron 7 días en Hue, la antigua capital imperial de Vietnam.

Templo cerca del centro de Hue

Templo cerca del centro de Hue

Vietnam estuvo regido por una dinastía de emperadores que duró unos 2 siglos hasta que los franceses, a principios del s.XX, decidieron que ya habían durado bastante. En el centro de Hue estaba la Ciudadela Imperial, donde el emperador desarrollaba su vida política. Hoy aún se conservan algunos de sus edificios, que han sido restaurados tras la guerra, pero la mayoría fueron completamente bombardeados.

Centro de Hue

Centro de Hue

Pero lo más impresionante de la ciudad son sus alrededores. Los emperadores elegían dónde iban a ser enterrados a las afueras de la ciudad y ellos mismos diseñaban sus mausoleos y vivían en ellos los últimos años de sus vidas en retiro espiritual. Yo visité el mausoleo del emperador Tu Duc y de sus 104 esposas. Si alguien se pregunta cuántos hijos tuvo el tal Tu Duc la respuesta es 0, ya que tenía problemas de fertilidad. Supongo que se ahorraría una pasta en métodos anticonceptivos. Otra curiosidad del Tu Duc es que no está enterrado en su mausoleo. Por miedo a que robaran sus restos mortales se dio orden a 200 de sus súbditos de que lo enterraran en un lugar secreto. Cuando acabó el funeral, los 200 súbditos fueron decapitados.

Mausoleo de Tu Duc

Mausoleo de Tu Duc

Como puede verse en las fotos los mausoleos imperiales así como las pagodas (templos) tienen muchas influencias chinas. Yo no tenía ni idea de hasta qué punto era así. De hecho las frases que decoran los templos están escritas en vietnamita, pero con caracteres chinos.

En la visita a una de las pagodas me encontré, para mi sorpresa, con el coche en el que viajó a Saigón el famoso monje budista que se prendió fuego como protesta por la polarización hacia el cristianismo por parte del gobierno de Vietnam. La foto del monje en llamas es, por cierto, la portada del primer álbum de la banda Rage Against the Machine.

Coche del monje que se prendió fuego

Coche del monje que se prendió fuego

La visita a los alrededores de Hue la hice en moto. Resultó que en el hostal trabajan unos chavales que se dedican a hacer tours en moto por unos cuantos dólares. Mis guías Hieu y Di resultaron ser muy buena gente y la excursión fue muy amena. Decidí volver a contratarlos al día siguiente para que me llevaran en moto a mi próximo destino: Hoi An.

Pero entonces fue cuando caí enfermo y perdí 4 días durante los cuales, por supuesto, no hice gran cosa, a parte de aprender a odiar la sopa de arroz. Y gracias a que Hieu se portó muy bien y me llevó el tercer día al medico, los 4 días no se convirtieron en 6 o más.

Cuando por fin me recuperé, puse rumbo a Hoi An. Con Hieu y esta vez con su hermano Thuan. La ruta en moto fue una pasada. Unos paisajes que te dejan con la boca abierta. Vi los Manantiales del Elefante y la famosa playa China Beach, donde los soldados americanos pasaban sus jornadas de descanso. Lástima que el sol no nos acompañara. Hay un paso de montaña entre Hue y Hoi An que tiene unas vistas preciosas. Hicimos una paradita ahí para ver los bunkers americanos y franceses. Y por último visité las Montañas de Mármol, el templo dentro de una de ellas y las señoras ultra pesadas para que les compres incienso.

Playa cerca de China Beach

Playa cerca de China Beach

Aquí aprovecho para decir bien claro algo que lamentablemente tiene que ser dicho. La gente de Vietnam no sabe tratar al turista. Es una pena, porque el país es precioso, pero la gente te hace sentir como una cartera con patas. No puedes entablar conversación y mucho menos amistad con nadie porque solo quieren venderte algo y andar por la calle es agobiante: “Hello!!!” (pero un hello no amistoso, sino vomitivo), “Where you go!”. Les dices que no quieres que te lleven a ningún lado y da absolutamente igual, les entra por una oreja y les sale por la otra. Hasta que no acabas inevitablemente poniéndote agresivo y gritando un “No!!!” (que muchas veces acompaño con un “coño”) no te dejan en paz y, claro, esto 50 veces al día no es saludable.

Aun así no me arrepiento de haber venido a Vietnam. Aunque todo el mundo me advertía de cómo iba a ser de agobiante, decidí que tenía que verlo con mis propios ojos. Y aunque ahora creo que no volvería a venir a Vietnam, también pienso que es un país que hay que ver aunque sea una vez si se tiene la oportunidad.

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